
Sobre nubes fulgurantes viajan mis sueños
En la cúspide del cielo, guiadas por el viento.
Por debajo, tierras salvajes rodeadas de azul, jardines secretos, lagos y profundos bosques vírgenes.
Imperios de cristales, prados interminables, caminos ocultos, montañas perfiladas que muestran su majestuosidad.
Cascadas sin prisa, valles tintados de verde, ríos que fluyen hacia lugares desconocidos,
Tierras altas que aguardan mi llegada, mi morada.
En la oscuridad, una lechuza me acompañará, será mi amiga, mi guía.
Y sobre un límpido páramo tenderé mi cuerpo mortal para descansar.
Perdido y Encontrado
Author: Aresu Sang / Etiquetas: PensamientosAllá en los jardines de Salley
Author: Aresu Sang / Etiquetas: William YeatsAllá en los jardines de Salley mi amor y yo nos encontramos;
Pasó por los jardines de Salley con pies pequeños, blancos como nieve.
Me dijo que me tomase el amor con naturalidad, como las hojas que crecen en el árbol;
Pero yo, siendo joven y tonto, no estuve de acuerdo con ella.
En un prado junto al río mi amor y yo nos encontrábamos,
Y en mi hombro inclinado ella apoyó su mano, blanca como nieve.
Me dijo que me tomase la vida con naturalidad, como la yerba crece en las presas;
Pero yo era joven y tonto, y ahora estoy lleno de lágrimas.
William Yeats
La noche me despierta...
Author: Aresu Sang / Etiquetas: HaikuLa noche me despierta
Callen al animal
Debo dormir
Aresu Sang
El joven y el anciano
Author: Aresu Sang / Etiquetas: 私の物語
El sendero estaba casi oculto en alguna parte de aquel enorme y oscuro bosque.
El joven muchacho recorría apresuradamente el estrecho sendero bordeado de frondosos árboles. A mitad de camino se encontró a una persona quién estaba parada dándole la espalda al mancebo.
El joven chico se le acercó y notó que el extraño vestía con trapos, todo desaliñado. Pensó que era un mendigo. Pudo ver una de las manos del desconocido y estaban cubiertas con arrugas.
Y el joven le llamó:
-¡Señor!...¡Señor!- Pero el extraño no se inmutó al llamado del muchacho.
-Buen día señor- Le volvió a dirigir la palabra. Pero aquella persona continuaba sin moverse, sin responderle, sin hacer nada, solo estaba allí, parado en medio del camino.
El Joven lanzó temerosamente su brazo hacia el desconocido y le tocó suavemente el hombro.
El extraño reaccionó. Se estremeció al sentir la mano del joven muchacho y giró lenta y temblorosamente hacia el chico.
Tal como lo había pensado: Era un anciano.
Al ver al chico, Dibujó una sonrisa en su arrugado rostro y le dijo:
-Buenas noches Joven-
-Buen día señor… Aún es de día.- le dijo el chico.
El anciano al oír estas palabras del joven observó detenidamente sus alrededores y después de unos cuantos segundos se dirigió al chico:
-Sigue siendo de noche joven distraído-
Esta vez fue el chico quién lanzó una mirada furtiva a su alrededor, y éste al confirmar que era de día, le dijo al anciano:
-Como usted diga señor-
El anciano volvió a sonreír, pero esta vez fue diferente, parecía como si observara a un recién nacido, tenia una sonrisa llena de ternura.
El joven también se contagio de aquella sonrisa.
En ese instante, un cariñoso viento los acompaño durante unos segundos.
-¿Que hace usted en un lugar como este?- Le preguntó el chico.
-¿Como este?- Dudó el anciano.
-Si, en medio del bosque. ¿Esta perdido?-
El anciano se torno confundido, como si empezara a reflexionar dónde se encontraba.
Y luego alcanzó a decir:
-Hace mucho tiempo, cuando yo tenía más o menos tu edad; Yo escribía poemas, era mi pasión. La tinta y la pluma eran mis aliados y el papel, el lienzo donde pintaba mis pensamientos. Pero una fría mañana, la inspiración se fue. Quedé totalmente devastado, sentí que una parte de mí se había ido. Un día, escuché a unos aldeanos hablar sobre ‘La Gran Montaña’, comentaban que poseía una magia estupenda, que quienes podían llegar a ella, quedaban impregnado de su belleza y que ejercía sobre los humanos un poder asombroso y los llenaba de una sabiduría infinita.
Pero no era tarea fácil llegar a ese majestoso lugar. Todos los aldeanos coincidían que dicha Montaña, estaba rodeada de un inmenso bosque, el cual además, era muy peligroso.
En mi angustia por mi perdida, vi una luz de esperanza en esos relatos. Y sin vacilar dos veces, me aventuré en busca de “La Gran Montaña”. Sentía que podía recuperar en aquel lugar esa inspiración que un día me abandonó.-
El joven aprovechó que el anciano hizo una pausa y le preguntó:
-¿Y pudo usted llegar a ese lugar?-
El anciano tenía la mirada perdida en algún punto del espacio. Sin expresión, en silencio, sin moverse, como si su alma hubiera abandonado su cuerpo. Al cabo de un rato, pestañeó par de veces, regresando en sí. Y le dijo al chico:
-Siempre traigo conmigo mis antiguos poemas. ¿Quieres verlos?- le preguntó.
-Por supuesto que sí- Le contesto el chico.
El anciano sacó de unos trapos lo que parecía un libro, y le dijo al joven:
Aquí están escritos todos los poemas que escribí en los tiempos de inspiración, desde entonces, no he vuelto a posar la pluma sobre el papel.
Hubo un largo silencio y el viento aprovechó y se hizo presente. Sacudió los árboles, sus ramas y hojas, todos ellos danzaban embestido por aquella fuerza invisible. El pelo marañado del anciano se agitó junto con los trapos que llevaba encima, y en el joven, el viento apenas notó su presencia.
-¿Puedo leerlos?- Le preguntó el chico
El anciano volvió a mostrarle esa sonrisa tierna que minutos atrás se le había dibujado en su arrugado rostro. Y le dijo:
-Sería un placer, me gustaría que lo leyeras. Pero… Esta muy oscuro. Estos árboles son muy grandes y frondosos e impiden casi en su totalidad que la luz de la Luna se pose sobre nosotros-
El joven miró los árboles, veía como pequeños rayos de Sol atravesaban sus hojas y se posaban sobre el sendero.
El anciano exclamó:
-Ah! Por allá. Alcanzo a ver abundante luz. Vayamos.-
El joven lo siguió hacia aquel lugar.
Los árboles habían abierto una brecha, dando paso a un gran rayo de luz. Como dos protagonista en el escenario de un teatro, se sentaron bajo aquella intensa luz.
-¿No es hermosa la luz de la luna?- Preguntó el anciano casi en un suspiro.
El joven sin decir palabra, alzó su cara hacia donde provenía la radiante luz que los empapaba, pero no vio esa Luna de la que hablaba el anciano. Una luz cegadora hizo que apartara inmediatamente su vista. Era el Sol, quien embestía su luz hacia el rostro del chico.
El anciano sostenía en sus manos el libro como si se tratara del tesoro mas preciado de su vida.
Se inclinó hacia el chico y extendió sus brazos hacia él, mostrándole el libro.
El joven lo tomó y lo abrió.
Con calma, empezó a leer cada verso, cada estrofa. No perdía ni una sola letra. Minuciosamente leía, como si de jeroglíficos se tratara y estuviera descifrando su contenido. Sus ojos delataban su entusiasmo, no apartaba su mirada de aquellos escritos. En ese momento, el mundo no existía para él, salvo el mundo que tenia en sus manos, en el que estaba sumergido.
Bajo el foco de luz, el anciano contemplaba al joven. Daba la impresión de que podía escuchar la lectura mental que llevaba el chico. Se sentía complacido y sonreía.
Revivió en su mente cada fragmento que yacía en aquel libro. Eran recuerdos… Sus recuerdos. Los ojos del anciano se vistieron de nostalgia, parecían cristales. Se estaban cubriendo de tibias lágrimas que no esperaron en descender por su rostro. Sentía como regresaba a esos tiempos. Los tiempos cuando podía moldear sus pensamientos, cuando soñaba, cuando amaba, cuando veía la vida a través de los ojos de un poeta.
El anciano continuaba evocando y sonriendo.
Todo lucía tan tranquilo. La escena era como una pintura, como si el tiempo no existiera o éste se hubiera detenido.
El joven y el anciano. Los dos sentados junto al sendero en alguna parte de aquel bosque.
Leyendo y evocando.
Video que le hice al Pensamiento "Mi invierno" el cual escribí el pasado diciembre.
I'll sing without you
Can't you feel my heart
Falling through the rain.
I sing without you
I'll sing without you
Can't you hold my tears
Cause, still I love you.
X Japan
Canción: Longing
Album: Dahlia
Dies Irae - The Poem Collection
Author: Aresu Sang / Etiquetas: Chansons
Ya hace aproximadamente un año que hice un album recopilatorio para la grandiosa pagina de Jim Cueva (Jim 2.0) El cual se llama “Dies Irae – The Poem Collection”.
Dicho album musical, consta de 12 temas los cuales contienen fragmentos del Poema en latín “Dies Irae” El genero que prevalece en este recopilatorio es el Metal (Symphony Metal, Neoclassical Metal, Power Metal, etc)
Dejaré la entrada que le hizo el gran amigo Jim en su página. Y agradecerle nuevamente por publicar este recopilatorio en su grandiosa web.
Entrada publicada por Jim cueva.
Dies Irae, cuyo significado es “Día de la Ira”, es un conocido himno latino del siglo XIII atribuido al franciscano Tomás de Celano. Es considerado como el mejor poema en latín medieval, y describe el día del juicio final, con la última trompeta llamando a los muertos ante el trono divino, donde los elegidos se salvarán y los condenados serán arrojados a la llama eterna.
Es así que varios siglos después, nuestro gran amigo Aresu Sang nos deja este recopilatorio de canciones que contienen fragmentos con dicho poema, con temazos que sorprenderán a todos, y con una calidad inigualable en mp3 de 320 kbps. Solo queda por decir, gracias Aresu, y disfruten de esta obra maestra única en su género, hecha exclusivamente para Jim 2.0.
Tracklist del álbum
01. IIIc. Sequenz Rex tremendae (Wolfgang Amadeus Mozart)
02. Adagio – Introitus,solvet Saeclum In Favilla
03. Epica & Remenyi Ede Chamber Or – Dies Irea
04. Haggard – The Hidden Sign
05. Luca Turilli – Demonheart
06. IIIf. Sequenz Lacrimosa (Wolfgang Amadeus Mozart)
07. Luca Turilli – Prince of the Starlight
08. Dark Moor – Dies Irae (Amadeus)
09. Symphony X – The Death of BalanceLacrymosa
10. Rhapsody – Agony Is My Name
11. Rage – Dies Irae
12. Luca Turilli’s Dreamquest – Gothic Vision
Enlace al recopilatorio de Dies Irae – The Poem Collection (2010)
Te amaré de noche (Haiku)
Author: Aresu Sang / Etiquetas: Haiku
Te amaré de noche
Porque de día
No te reconoceré.
Aresu Sang
